Independiente derrotó 2-0 a Estudiantes de La Plata en UNO y arrancó con el pie derecho el Clausura. Acá, los principales motivos del triunfo:
- La conexión Montiel-Ávalos: pudo haberse frenado la acción por dos meses pero en el Rojo hay algo que no cambió y eso es la principal arma en ataque del equipo. Con un gol del paraguayo, con asistencia del extremo, y otro tanto del 7, los de Quinteros lograron abrir el partido con ellos dos cuando más los necesitaba.
- La zaga central: uno de los aspectos positivos de la tarde en La Plata estuvo en la defensa. No tanto en los laterales, que alternaron buenas y malas, sino en los desempeños de Juan Fedorco y Sebastián Valdéz. Si bien el Pincha expuso sus debilidades por momentos, ambos estuvieron firmes en el juego aéreo y en los mano a mano. A mejorar, la salida con los pies.
- El penal como punto de inflexión: cuando el local era más y parecía estar cerca del 1-0, llegó el gol del Rojo. Sin embargo, tuvo la chance de reponerse rápido con el penal evitable a Brian Aguirre. Y ahí apareció Rodrigo Rey. Probablemente en el momento que más peligra su titularidad con la llegada de Santiago Mele, el arquero le contuvo el tiro a Guido Carrillo y, ahí sí, el rival se quedó anímicamente.
- Con Marcone hay juego: Independiente pasó por momentos de mayor o menor fluidez durante los 90 minutos. Causalmente, los mejores tramos del Rojo fueron cuando el nuevo capitán fue la manija del equipo. Supo poner pausa y ser el nexo entre la defensa y el ataque.


