Se cumplió un tercio del campeonato de 30 equipos e Independiente definitivamente dejó de ser irregular en su nivel: lleva cuatro partidos consecutivos sin lograr jugar bien. En esta fecha empató 0-0 de local contra un pobre Argentinos Juniors, que jugó 35 minutos con un hombre menos. El equipo de Jorge Almirón mereció ganar, sí, pero recién se acordó de atacar con ímpetu sobre el final del encuentro. De los últimos 12 puntos, el Rojo cosechó sólo 3. Y se viene una seguidilla de partidos muy duros: Banfield, Boca y Racing.
Independiente mostró de forma muy clara su esquema de local frente a Argentinos. Matías Pisano jugó por derecha, tirándose al medio por momentos. Federico Mancuello y Jesús Méndez formaron un doble cinco, alternando constantemente, y Emiliano Papa hizo su trabajo -flojo- por izquierda. Arriba estuvo la dupla de los últimos partidos: Lucas Albertengo y Claudio Riaño.
La primera chance de gol del partido fue para el conjunto visitante tras un desajuste en la defensa de Independiente. Víctor Cuesta salió muy lejos a cortar, Mauricio Victorino quedó a mitad de camino, Nicolás Tagliafico estaba fuera de la jugada y solo Gustavo Toledo pudo seguirla. Andrés Franzoia remató dentro del área y Diego Rodríguez respondió muy bien. Fue la única llegada del Bicho en 90 minutos.
Luego, Argentinos solamente se replegó y se dedicó a cortar el circuito de juego del Rojo en el medio. Mancuello quedó totalmente anulado, al igual que Méndez. Pisano sólo apareció una vez en la primera parte y dejó mano a mano a Riaño, que nunca pudo hacer pie frente al arquero.
Y la más clara de un flojo primer tiempo para Independiente llegó tras una gran asistencia de Victorino, que con el correr de los minutos se asentó en la cancha. Albertengo recibió solo en el área, pero su remate se fue por encima del travesaño.
Riaño salió lesionado en el entretiempo y llegó el primer cambio extraño de la noche. Almirón decidió mandar a la cancha a Gabriel Graciani, de flojísimos rendimientos en las 6 ocasiones que entró desde el banco. Así, quedó Pisano suelto por el medio y Albertengo como único punta.
Cuanto más pasaba el tiempo, el equipo de Néstor Gorosito se atrasaba más en la cancha. De hecho, casi todo el complemento se jugó en campo de Argentinos. Y el Rojo inquietó solo dos veces en los primeros 15 minutos de la segunda etapa: primero con un remate de afuera de Mancuello y luego con un cabezazo de Victorino, pero Luis Ojeda demostró que estaba en una buena noche.
A los 13 minutos del segundo tiempo, Argentinos se quedó con un hombre menos por la doble amarilla que recibió Patricio Matricardi. A pesar de tener un hombre más, Independiente iba a empujar recién en los últimos 15 minutos del encuentro. Algo extraño fue ver al equipo de Almirón sin dejar a nadie para un contragolpe en los córners a favor de Argentinos, a pesar de la superioridad numérica.
Los nervios en las tribunas crecían al ritmo de la insoportable parsimonia del equipo. Recién a los 30 minutos del complemento, ya con Martín Benítez en cancha, Independiente “se enojó” y empezó a apretar como debe hacer un equipo grande que juega de local ante uno más chico y en inferioridad numérica. Pisano nuevamente metió un gran pase gol a Mancuello, que llegó sólo frente a Ojeda, pero no le pudo entrar de lleno a la pelota.
En ese último tramo del encuentro, Ojeda le ahogó el grito a Mancuello dos veces más y también a Graciani, con un remate de afuera. En el medio, hubo otro cambio inexplicable: Pisano por José Valencia. Independiente terminó el encuentro con tres delanteros y las trepadas de Mancuello, ya que Graciani se mostraba por la banda derecha, pero tomaba malas decisiones en casi todas las situaciones de las que participaba.
A pesar de los cinco minutos adicionados, el cero fue imposible de quebrar e Independiente sumó un nuevo empate de local para la decepción de toda la gente que asistió al Libertadores de América. El equipo no sufrió en defensa, ya que Argentinos prácticamente no atacó. Pero Gustavo Toledo y Nicolás Tagliafico, que tenían obligaciones ofensivas a causa del nulo ataque rival, jamás mostraron rebeldía para pasar con determinación al ataque. Es más, Victorino de central aportó más en ataque que ellos dos.Â
Pisano hace varios partidos que está en bajo nivel, pero hay una realidad irrefutable: es el único que mete pases gol en este equipo hasta jugando mal. Cuando sale, no hay nadie que cumpla ese trabajo. ¿Por qué el entrenador lo sacó? Si el rival estaba con un jugador menos y no atacaba. Decidió, de forma increíble y con silbidos del público, dejar la línea de cuatro atrás, estática, sin peso ofensivo. Mancuello estuvo desaparecido en acción en el primer tiempo y se despertó en el complemento. Méndez fue el único que marcó en el mediocampo, pero aportó poco en ofensiva. ¿Papa? Estuvo errático en casi todas las jugadas. Los delanteros tuvieron una chance cada uno en el primer tiempo y ninguno la supo aprovechar.
El único ingreso positivo fue el de Benítez, que hace varios partidos muestra mejoras al entrar. Graciani y Valencia, hasta ahora, no justifican para nada sus llegadas a Independiente. Y este equipo no logra corregir un gran defecto que tiene: la inmadurez. No sabe ganar un partido de guapo, sin jugar bien, a pesar de merecer la victoria. Necesita tener la soga al cuello para despertarse y comenzar a apretar. Y si se quiere pelear un campeonato, eso no puede ocurrir.
Ahora se viene el primer compromiso por Copa Argentina frente a Alianza Coronel Moldes, un equipo que milita en el Torneo Federal B. Luego, una seguidilla de tres partidos muy duros: Banfield de visitante, Boca de local y Racing en el Cilindro. Serán pruebas de fuego para el entrenador y el plantel.
La terna arbitral
Pablo Lunati tuvo una muy floja actuación en la noche del sábado. Si bien expulsó correctamente a Matricardi, no le mostró la roja a Miguel Torrén tras una patada criminal a la rodilla de Albertengo, algo que hubiera significado que el Bicho juegue con 9 jugadores. Además, dos veces cobró saque de arco para Argentinos en jugadas que eran claros córners para el Rojo. En cuanto a las polémicas en el área, no hubo penales, a pesar de que en un principio yo creía que habían sido. El primero de Benítez es falta -y no la cobró-, pero es afuera del área. En el segundo, el delantero se tira. De todas formas, quedó claro en estas 10 fechas que si las mismas jugadas son para el rival, ante la duda, los jueces cobran penal. El único que le cobraron al Rojo a favor en el torneo fue en la primera fecha frente a Newell’s y Mancuello debió irse en camilla. Eso grafica todo.
De todas formas, es importante que quede claro que la mala labor de los árbitros no justifica la tibieza y los errores que tiene este equipo con el correr de los partidos.












