Independiente empató 1-1 con Argentinos Juniors y quedó afuera de la Copa de la Superliga con un 4-3 en el resultado global. A los dirigidos por Ariel Holan los eliminó el último del torneo, un verdadero papelón.
En el planteo inicial Holan insistió con el penoso 4-3-3 que no le dio ningún resultado, con la vuelta de Nicolás Burdisso y Alan Franco a la zaga central, Nicolás Figal en el lateral derecho (salió con una lesión y tuvo que ingresar Emanuel Brítez) y la inexplicable aparición de en ataque Francisco Pizzini en lugar de Martín Benítez.
El partido en sí fue muy malo, pero mucho peor fue el rendimiento de Independiente. Un primer tiempo sin situaciones de gol en ambos equipos, con un mediocampo que hacía agua por todos lados, al que siempre le faltaba un jugador más para ganar las segundas pelotas y con varios jugadores apáticos, sin ganas de jugar.
Pero en el complemento el Rojo salió con otra cara. En los primeros minutos intentó jugar, creó algo de peligro y luego de un cabezazo de Burdisso en el palo, Pablo Pérez capturó el rebote y la mandó a guardar para poner las cosas 1-0. Con la victoria y la parcial clasificación, el equipo se relajó, volvió a perder la pelota y, cuando tenía alguna contra no la aprovechaba.
Burdisso, con un corte en la cabeza que lo complicó casi todo el segundo tiempo, dejó la cancha para que lo atiendan nuevamente y en una desconcentración en el fondo, Damián Batallini conectó un córner al primer palo y le dio el pase a la siguiente ronda a Argentinos. Sobre el final el arquero del Bicho le sacó una clara a Burdisso, pero ya todo estaba sentenciado.
Una campaña vergonzosa la de Holan y sus dirigidos: Independiente perdió todos los clásicos, incluido el de Racing, que para colmo se terminó quedando con la Superliga. Afuera de la Copa Libertadores, lejos de la pelea en el torneo local y coronó un cierre en la Copa de la Superliga eliminado por el último.


