Independiente volvió a perder por errores propios y se aleja cada vez más del sueño del campeonato local. Boca le dio vuelta el resultado sobre el final del partido y se impuso 2-1. Silvio Romero había puesto en ventaja al Rojo en el primer tiempo.
Luego de la patética eliminación con Lanús por Sudamericana, Lucas Pusineri metió mano en el equipo: sacó a Pablo Hernández y Federico Martínez por Andrés Roa y Jonathan Menéndez. El visitante fue quien trató de imponer condiciones al principio pero nunca logró inquietar al arco rojo.
Hasta que a los 20 minutos, Fabricio Bustos llegó hasta el fondo, tiró el centro y el Chino marcó el 1-0 parcial con un cabezazo al palo. Independiente hizo los méritos suficientes para mantenerse en ventaja ante un rival que no inquietaba, apoyado en el desgaste de sus mediocampistas y en la firmeza de sus defensores.
Para colmo, sobre el final de la primera etapa, Mauro Vigliano no cobró una mano de Lucas González adentro del área local y en la jugada siguiente sancionó penal para el Rojo tras una carga ilegal a Menéndez. El colombiano se hizo cargo de la ejecución, pateó cruzado y Agustín Rossi le detuvo el disparo.
Independiente pudo haber encaminado el trámite en esa jugada y en otra, del mismo colombiano, que pasó muy cerca del palo. Fue demasiado. El Rey de Copas repitió la fórmula que le había traído varias alegrías anteriormente: se replegó demasiado ante un rival que ya había puesto en cancha a varios de sus hombres de jerarquía y que no perdonan. Y así fue. Primero Franco Soldano empató a los 82′ y Edwin Cardona lo revirtió a los 91′.
Otra vez sopa. El Rojo tiró por la borda un buen desempeño grupal en 10 minutos y se despide del torneo doméstico por errores propios. Primero dejó pasar dos chances inmejorables de gol en los pies de Roa. Y luego no pudo mantener la concentración en los minutos finales para sostener el marcador. Perdonó demasiado y lo pagó carísimo.


