Independiente sigue dormido en un sueño profundo del que parece no querer despertar. Todavía respira, pero sufre una crisis futbolística e institucional, la peor de su rica historia. El equipo juega mal y no tiene respuestas. En los partidos los jugadores demuestran poca actitud y aptitud dentro de la cancha. El club está en ruinas, la situación económica preocupa y se reciben golpes por todos lados.
El Rojo volvió a sumar una nueva derrota y se hunde en la tabla de los promedios. Esta vez fue con San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro por 2 a 1. Arrancó en ventaja con el gol de tiro libre de Osmar Ferreyra, pero Nicolás Bianchi Arce y Alan Ruiz le dieron los tres puntos al Ciclón.
El arranque del partido fue bueno para Independiente. Presionó bien arriba y salió a buscar el encuentro en campo rival. Al comienzo tuvo dos situaciones claras en los pies de Hernán Fredes que fueron desaprovechadas por el 10 del Rojo. El equipo del Tolo encontró el gol rápido, a los 8 minutos con un tiro libre del Malevo Ferreyra.
Pero la alegría duró poco ya que a los 15, tras un error garrafal de Hilario Navarro y una floja respuesta de la defensa, Nicolás Bianchi Arce le dio el empate parcial a San Lorenzo.
En el complemento, a los 2 minutos Alan Ruiz con un remate desde afuera puso el 2 a 1 a favor de los de Boedo, gracias a otro error defensivo y poca reacción del arquero del Rojo.
Ya con la ventaja a su favor, los dirigidos por Pizzi le cedieron la pelota a Independiente, que nunca supo que hacer con ella. Solamente Fabián Vargas parecía tener noción de como jugar el partido. Los de Gallego nunca lastimaron a su rival y el encuentro se murió con ese resultado.
Independiente no está muerto, pero vive en un coma profundo. Es la hora de empezar a levantarse porque el tiempo y la paciencia de los hinchas se agotan. Al Rojo lo mantienen con vida los resultados deportivos de otros equipos.



