Jesús Méndez fue uno de los jugadores más importantes de Independiente en el último torneo. A pesar de sus expulsiones, cada vez que faltaba el Rojo lo sentía y a fuerza de buenos rendimientos y el cariño de los hinchas se ganó la renovación del contrato. Su nivel no es el mejor y esta tarde jugó uno de sus peores partidos en el club, intercambió insultos con los hinchas y se retiró bajo una lluvia de insultos.
La renovación se hizo desear, coqueteó con ofertas en el fútbol mexicano y logró una mejora salarial con un contrato a largo plazo. Increíblemente, luego de que la dirigencia le dio todos los gustos, el nivel de Méndez bajó considerablemente. Con el correr de los partidos los hinchas comenzaron a mirarlo de reojo y hasta el propio Pellegrino decidió sentarlo en el banco algunos partidos.
Jorge Ortíz y el uruguayo Diego Rodríguez no cumplieron con las expectativas del entrenador  que le renovó la confianza a Jesús devolviéndole la titularidad. Esta tarde jugó uno de sus peores partidos en el club y los hinchas se cansaron. Durante el encuentro se escucharon varios murmullos y minutos antes de ser reemplazado intercambió insultos con un grupo de plateistas de la Erico Baja. La ida al banco de suplentes fue muy lenta, lo cual exasperó más a los hinchas que lo despidieron bajo una lluvia de silbidos, mientras otros lo hicieron con tibios aplausos.


