Independiente perdió 1-0 con San Lorenzo en el Libertadores de América y se despidió de la lucha por el campeonato. No aprovechó las situaciones que generó en el primer tiempo y en el arranque del segundo Nicolás Blandi puso en ventaja al Cuervo en la única jugada clara que tuvo la visita.
Una nueva decepción más para los hinchas de Independiente. Otra más de este plantel y cuerpo técnico que no cumplió ninguno de los objetivos que se propuso y esta tarde se despidió del campeonato cómo un equipo tibio, sin alma y sin hambre de gloria. El torneo le había dado una nueva oportunidad y como ya es costumbre, la volvieron a desperdiciar.
Esta claro que fue más que San Lorenzo, pero eso no alcanzó. Desde el inicio el Rojo fue metiendo al Cuervo en su campo y manejando la pelota con muchos espacios. La primera la tuvo Leandro Fernández, pero su remate pasó cerca del palo. Luego, Sebastián Torrico le ahogó el grito a Jorge Ortíz, tras una buena jugada de Diego Vera. Promediando la primera parte, nuevamente Torrico le tapó un cabezazo bárbaro a Rigoni y así, con el marcador igualado se fue el primer tiempo.
En el comienzo del segundo tiempo llegó el baldazo de agua helada para Independiente. Fernando Belluschi habilitó a Blandi a los 2′ y el ex Boca le rompió el arco ante la salida de Martín Campaña para marcar el 1-0. Con el resultado a favor, San Lorenzo se replegó más, pero crecieron los rendimientos de Néstor Ortigoza y Juan Mercier, quienes se adueñaron del mediocampo y fueron los estandartes que controlaron los ataques del Rojo.
Fue un golpe duro el gol de Blandi. Independiente nunca se repuso y se mostró carente de ideas. Pellegrino con los cambios, intentó ser ofensivo, pero terminó partiendo al equipo en dos tal como le ocurrió en el clásico frente a Racing. Sacó a Claudio Aquino, quien venía siendo el mejor del partido por un apático Martín Benítez. El ex Godoy Cruz se retiró bajo una lluvia de silbidos y tuvo un feo cruce con un grupo de hinchas ubicados en la platea Bochini. Minutos más tarde, mandó a Germán Denis a la cancha, por Jesús Méndez, quien también había tenido un intercambio de insultos pero con hinchas de la platea Erico. Después, llegó el debut de Gastón Del Castillo, el hermano de Sergio Agüero, que poco pudo hacer para cambiar la cosa. Los dirigidos por Pellegrino terminaron abusando del pelotazo, perdiendo el dominio de la pelota y haciendo lucir a Ortigoza y Mercier.
Un nuevo fracaso de este equipo sin hambre, con técnico que perdió la brújula hace mucho y una dirigencia distraída con los problemas en la AFA y los conflictos sociales que atraviesa el país. Mientras tanto, los hinchas de Independiente siguen viendo como festejan otros equipos.


