Gustavo López, referente e ídolo de Independiente en la década del 90′, contó cómo se gestó ese equipo ganador y comparó el cambio que se fue dando en los últimos años en la idea de juego del club.
En primer lugar, recordó los momentos compartidos con aquel plantel que obtuvo cuatro títulos entre 1994 y 1995: “En el 94 nos recuerdan porque nos divertíamos, eramos gente de la casa, sabíamos cada uno como pensábamos dentro y fuera de la cancha. Nos juntábamos siempre los martes para charlar y cenar. Las concentraciones eran muy buenas. Para lograr cosas en el fútbol es importante que pase todo esto. Y por supuesto con un conductor como Miguel Brindisi”.
Luego, confesó a los micrófonos de La Visera la influencia de la familia de un ex compañero: “Si yo fui lo que fui en Independiente en gran parte es gracias a la familia de Sebastián Rambert, porque el tío es el que me llevó a las Inferiores. Mi relación con él va mucho más allá de lo futbolístico, coincidimos en Zaragoza, en la Selección y por supuesto en Independiente”.
“El Palomo Usuriaga era introvertido, hablaba poco y después demostraba en la cancha. Hacía muy buenas diagonales y tenía una gran definición. Nos dio mucho y marcaba la diferencia. Adelante teníamos dos genios, te definían el partido en un palmo de la cancha. Y sobre todo teníamos al que alimentaba todo eso que era el Dany Garnero. Se jugaba al ritmo que él quería, cuando había que hacer mas lento se hacía, por algo llevaba la 10. Nosotros teníamos una responsabilidad menor, porque ellos se encargaban de hacer diabluras”, elogió a otros de los grandes futbolistas que fueron piezas claves para los campeonatos de aquella época.
Para finalizar, López trazó una comparación entre el estilo de juego que pregonaba el Rojo en sus tiempos como jugador y lo que muestra en la actualidad, y también del famoso sentido de pertenencia para con el club: “Nosotros teníamos un ADN que se fue perdiendo en los últimos años. Había una idea determinada de jugar e Independiente perdió la identidad que sí teníamos años anteriores. El estilo y el sentido de pertenencia de los jugadores estaba. Vos llegabas a Primera, te quedabas un par de años y después, si le convenía al club, te ibas a Europa. Hoy eso se perdió”.


