Independiente volvió a jugar mal y cerró el año con una derrota 3-2 ante Newell’s en el Libertadores de América, en el partido pendiente de la 2ª fecha de la Superliga. Estuvo dos veces en ventaja por los goles de Cecilio Domínguez y Silvio Romero, pero la Lepra se lo dio vuelta con tantos de Angelo Gabrielli, Fabricio Fontanini y Maximiliano Rodríguez.
El equipo de Fernando Berón fue una máquina de desperdiciar situaciones de gol. Eso no quiere decir que haya jugado bien al fútbol (todo lo contrario), pero las chances las tuvo y se cansó de tomar malas decisiones en los últimos metros. El mediocampo ganó y perdió en igual cantidad. El quiebre estuvo en defensa, donde Independiente jamás encontró seguridad.
El partido había empezado con imprecisiones de ambos lados, pero fue el Rojo el que golpeó primero. A los 8 minutos, un pelotazo largo desde el fondo habilitó a Cecilio, quien definió con clase por encima de Alan Aguerre para el 1-0. De a poco el local se envalentonó y empezó a encontrar los espacios. Domínguez y el Chino manejaban los hilos en ataque, pero no había precisión para definir.
El Rey de Copas perdonaba mucho y el visitante se vengó en el área de Martín Campaña a través de otro pelotazo. A los 38′, Gabrielli se proyectó por derecha a espaldas de Juan Sánchez Miño y conectó de aire para el 1-1. Baldazo de agua fría. Otra vez aparecieron las inseguridades en el dueño de casa, apurado por su gente. Pero en tiempo de descuento, un penal infantil sobre Nicolás Figal le permitió al Rojo pasar al frente una vez más: Silvio se hizo cargo de la ejecución y puso el 2-1 para irse con tranquilidad al vestuario.
Berón no estaba convencido del funcionamiento y metió mano en el equipo para el segundo tiempo. Sacó a Domingo Blanco y a un errático Martín Benítez, mandó a la cancha a Nicolás Domingo y Sebastián Palacios y pasó a jugar con un 4-3-3. El arranque fue vertiginoso, con Independiente volcado en ataque y más ocasiones desperdiciadas: Cecilio y Palacios no pudieron definir dos situaciones clarísimas ante Aguerre. Y Newell’s volvió a pasar factura de esa piedad.
Antes del primer cuarto de hora, Fontanini ganó de cabeza entre los centrales a la salida de un córner y estampó el 2-2. Fue una de las tantas pelotas paradas donde los rosarinos llevaron peligro, ante la inseguridad de los de Avellaneda. Pero el Rojo siguió intentando. Pablo Pérez (flojo primer tiempo y mejor complemento) se adelantó como enganche y sacó un derechazo que pasó cerca, y luego el Chino también hizo lucirse al arquero.
Los dirigidos por Berón se salvaron de que Mauro Vigliano no cobrara un penal clarísimo contra Maxi Rodríguez por un agarrón de Domínguez, pero a los 42′, el propio Maxi se tomó venganza. En un grosero error defensivo, el recién ingresado Braian Rivero bajó un centro adentro del área y la Fiera definió libre ante Campaña para el 3-2.
Quedaba poco tiempo por jugarse, pero no pasó mucho más. Independiente se hundió en su mar de nervios y no encontró los caminos para rescatar al menos un punto contra uno de los peores equipos del campeonato. Las tribunas del Libertadores de América, en llamas contra el plantel y los dirigentes. Así fueron los minutos finales. Pura impotencia y un clima hostil que se tragó a un equipo que realmente está a la deriva, que cerró un año para el olvido y que arrancará 2020 lejos de los primeros lugares.


