La inhibición que Independiente mantiene por su deuda con América de México trajo una gravísima consecuencia. Y no me refiero al tema económico porque acá hay otro punto, que incluso es peor. Porque hay casi 100 pibes que están pagando los platos rotos por la irresponsabilidad de la gestión anterior y la nula acción de la actual.
Pero recapitulemos. El problema arrancó el 25 de enero, cuando se hizo oficial la inhibición e Independiente quedó imposibilitado de poder incorporar jugadores debido a una deuda por 5.700.000 dólares con la entidad mexicana. La Comisión Directiva actual se había mostrado satisfecha por haber incorporado a 11 jugadores al plantel profesional antes de que se haga efectiva la prohibición. Claro, pero de las Inferiores e Infantiles del Rojo nadie se hizo cargo. ¡Sí, nadie!
Hubo gestión en AFA para que juegue Sarrafiore pero no la hubo para que juegue un pibe. Huracán, Gimnasia La Plata, Unión y Rosario Central también tuvieron un problema similar, pero a diferencia de Independiente, se ocuparon, solucionaron el tema y hoy sus pibes pueden jugar. “Claro, pero ninguno debe 6 palos verdes”, dirán. La cuestión es que en Avellaneda todos preguntan, todos prometen, pero nadie se mete en el barro y resuelve. Y así es muy difícil.
Hay casi 100 pibes, entre Inferiores e Infantiles, a quienes les vienen mintiendo hace varias semanas. “La semana que viene”, “Para la próxima fecha están”, dicen en Domínico. Pero los actos brillan por su ausencia. ¿Entonces cómo se soluciona? Desde el club afirman que hay dos caminos: con dinero, que en el corto plazo no lo tenés, y hay quienes aventuran un guiño desde la AFA para suavizar la rigidez de la FIFA. Ahí dependerá de la fuerza que hagan desde Independiente para que interceda Claudio Tapia, quien tampoco tiene devoción por el Rojo.
Entonces, ¿qué puede perder Independiente? Un montón. Desde el vamos, todos los jugadores que llegaron al club se pueden ir en junio porque nunca firmaron planilla, amén de las horas de trabajo que llevó la captación, por ejemplo. Y lo peor de todo: la marca Independiente se cae a pedazos. La misma que costó mucho tiempo revalorizarla como opción para los pibes de la zona, quienes hace años elegían Lanús, Racing, Banfield e incluso Arsenal antes que el Rey de Copas.
Pero hoy Independiente es sinónimo de improvisación permanente. Por eso les pido, a ustedes dirigentes, y más en mi rol de hincha que de periodista, que se pongan los pantalones y hagan lo posible por detener esta hemorragia. No dejen que el club se siga desangrando. Los Alan Velasco, los Santiago Hidalgo o los Santiago López no aparecieron en Domínico de la noche a la mañana. ¿Y si lo expeditivos que fueron para limpiar a Santiago Rodríguez ni bien llegaron y meter a Hugo Tocalli y su equipo de trabajo lo aplican con este centenar de pibes? Denle pelota, que es el mejor capital que tenemos. Por favor, hagan algo.
