Independiente igualó 0-0 con Independiente Rivadavia por la fecha 6 del Torneo Clausura. Acá, los motivos de la paridad en casa:
- DT nuevo, misma respuesta: cuando un técnico llega, generalmente los futbolistas muestran, al menos, otra cara desde lo actitudinal. Ayer, no ocurrió. Aún con la chance de impresionar a Jadson Viera en un partido clave, varios jugadores tuvieron la misma parsimonia que con Quinteros.
- Arrayago, el alma de la defensa: más allá de los errores lógicos de un chico de 17 años, el pibe fue la figura del equipo. Con muchísima más actitud que sus compañeros, salvó en la línea lo que era el gol de la Lepra y cruzó varias veces a la espalda de Lomónaco.
- Si quería, lo ganaba: a pesar de las falencias actitudinales y de funcionamiento del Rojo, el encuentro dejó la sensación de que si atacaba con mayor convicción podía quedarse con los 3 puntos. La falta de precisión y las malas decisiones en los metros finales explican en sí el empate.
- Perdió mucho la pelota: durante las construcciones de las jugadas, el Rey de Copas tuvo pérdidas evitables que luego se tradujeron en contraataques de la visita peligrosos. Un aspecto a mejorar y mucho para el flamente entrenador.


