Independiente igualó 1-1 con San Lorenzo en Avellaneda por la fecha 9 del Torneo Clausura. Acá, los motivos del empate en el clásico:
- No aprovechó el buen primer tiempo: el Rojo tuvo sin dudas los mejores 45 minutos de un semestre horroroso, pero apenas se fue ganando 1-0 al entretiempo ante un Ciclón que parecía dormido. Faltó jerarquía y precisión en los metros finales para aumentar la ventaja. Lo pagó caro después.
- Se quedó sin nafta: a esas buenas sensaciones en la etapa inicial, con el gol tempranero de Farías se transformaron en malestar y sabor a poco en el complemento. Iván Marcone y Maximiliano Meza se apagaron, Ruben Darío Insua acomodó a los suyos y no pasó más nada a partir de ahí.
- Un equipo desequilibrado individualmente: por un lado hay buenos aportes, como los de Juan Arrayago, Mateo Pérez Curci o Santiago Montiel. Por el otro, niveles muy bajos como los de Leonardo Godoy y Matías Abaldo. Muy difícil construir en un contexto donde la mesa tiene dos patas acortadas.
- Mucho piberío en el banco: Jadson Viera tiene variantes muy jóvenes y eso se nota. Con San Lorenzo, la apuesta para cambiar la sintonía en el ataque fueron Felipe Tempone y Josías Palais. Independientemente de sus potenciales, habla del desmantelamiento de este plantel.


