Independiente derrotó 2-1 a Unión por la fecha 10 del Torneo Clausura en su visita a Santa Fe y se trajo un triunfo vital antes del parate por Fecha FIFA.
Pocas palabras existen en el diccionario para describir a este equipo. Impredecible, en el mal sentido, podría ser una de ellas. Irregular, también. Probablemente sin algún tipo de explicación coherente, el Rojo pareció esperar al gol rival para jugar el partido, darlo vuelta en una ráfaga y calzarse el overol para llevarse del 15 de Abril los 3 puntos.
El primer tiempo fue trágico por donde se lo mire. Entre las salidas desde el fondo, de las cuales no hubo éxito en ninguna, y las pausas por las lesiones de Ezequiel Ávila y Josías Palais, los de Jadson Viera tuvieron unos 45′ iniciales dantescos. ¿Lo bueno? Escapó milagrosamente del tanto del Tatengue previo al entretiempo por un milimétrico offside tras un córner, de esos que si se lo anularan al Rey de Copas se haría un escándalo de este lado del mostrador.
Así, el Rey de Copas sufrió el golpe del local a los 8′ del complemento a través de una nueva jugada detenida en la que Marcelo Estigarribia definió a los pies de Rodrigo Rey. Ahí, reaccionó Independiente. Maximiliano Meza, que hasta ese momento no había entrado en juego con la pelota, sacó su jerarquía para generar la jugada del 1-1 parcial, a los 10′, que terminó rematando Santiago Montiel de cabeza. Y también en el 2-1, tras una buena jugada construida desde atrás -acaso la única que resultó en la tarde- y un lindo tiro contra el palo.
Ganó de esos partidos que hay que ganar. Para seguir dentro de los 8 en la Zona A, mostrar carácter ante la adversidad y tener una semana de paz.


