Independiente fue goleado por 4-1 frente a Instituto por la fecha 11 del Torneo Apertura. Acá, los motivos de un nuevo papelón:
- Una defensa endeble: la línea de 4 del Rojo fue sencillamente un espanto. Entregó facilidades durante todo el partido, las cuales la Gloria no desaprovechó. Una zaga central que claramente no está a la altura del club y una exposición a Ramiro Martino que se podía evitar.
- La roja que condicionó todo: la expulsión de Maximiliano Meza, probablemente en el único atisbo de mejoría del equipo tras el empate, tiró todo por la borda. El mediocampo quedó desnudo creativamente y en el retroceso se notó su falta. Así, el rival hizo lo que quiso gracias a la ayuda de Hernán Mastrángelo.
- No corrigió a tiempo: aún con uno menos, Jadson Viera no supo corregir y esconder los huecos que habían producto de la roja de Meza. Tampoco le dio aire a tiempo a la delantera.
- Errores infantiles y amateurs: pases simples fallados, tomas de decisión inexplicables, Independiente fue un intento de equipo en 90 minutos. Nunca tuvo orden e Instituto no hizo más goles porque sacó el pie del acelerador.


