Independiente igualó 1-1 con Racing en el clásico de Avellaneda por la fecha 13 del Torneo Clausura. Acá, los motivos del empate en el Cilindro:
- Regaló un tiempo (otra vez): algo es moneda corriente en un ciclo de apenas 8 partidos como el de Jadson Viera. El primer tiempo se lo entregó a Racing y, por ineficacia del rival, no se fue perdiendo por más goles al entretiempo. No puede pasar más.
- Un invento que no salió: parte de ese paupérrimo desempeño en los 45′ iniciales, fue por tirar a Maximiliano Meza por la izquierda y a Cabral como enganche. Ninguno aportó nada y la pelota la perdió con mucha facilidad.
- Cambió a tiempo: el reemplazo de Matías Abaldo por Cabral permitió la mejoría del Rojo en el complemento. No porque el uruguayo haya jugado bien -de hecho, no lo hizo-, sino porque Meza jugó de lo que él sabe y el equipo encontró situaciones para empatarlo y hasta darlo vuelta.
- Sigue sin oler sangre: el escenario era ideal. La contra envuelta en murmullos por el presente deportivo e institucional. Independiente tenía todo para, con poco, empujar y ganarlo. Sin embargo, le faltó esa muestra de actitud y fiereza para hacerlo.


