Gabriel Milito renunció al cargo de entrenador de la Reserva y a sus funciones en inferiores. El Mariscal aguantó diversas situaciones del día a día en el club, pero ayer se cansó y pegó el portazo.
Enorme pérdida para el club. Milito se hartó y renunció. Una posible salida se cruzó por su mente desde que estaba la dirigencia anterior y con la actual también, pero esta vez la hizo efectiva. ¿Los principales apuntados por él? Noray Nakis, Héctor Maldonado, Daniel Seoane y Leonel Del Castillo.
Milito tuvo los primeros cruces con Nakis, que reiteradas veces salió en los medios a criticar duramente el trabajo de inferiores y a Gomis, hombre de confianza del Mariscal para coordinar las inferiores. Sin embargo, eligió no contestar públicamente.
Luego se sumaron situaciones en algunos entrenamientos matutinos: canchas no marcadas, césped no cortado ni regado. ¿La creencia del Mariscal? Que era abandono adrede. Después llegó el conflicto con los hermanos y el padre de Sergio Agüero. Milito bajó a la cuarta división a Gastón Del Castillo por bajo rendimiento y su padre, Leonel, empezó a presionar en la dirigencia para que les hagan contrato. ¿Los hermanos? No fueron a entrenar por casi una semana.
¿La gota que rebalsó el vaso? Miguel Gomis y Santiago Rodríguez estaban citados a firmar en la sede ayer por la tarde. ¿Qué pasó? Los contratos no estaban y les dijeron que vuelvan la semana que viene. Este fue el quiebre final de lo que ya era fragil.
Esta mañana, Pablo Moyano se reunió con Milito para intentar convencerlo de dar marcha atrás, pero fue en vano. Ante el ofrecimiento de prescindir de otros dirigentes, la respuesta del Mariscal fue tajante: “Se acordaron tarde”.


