Independiente perdió 4-0 con Atlético Tucumán, por los 8vos de final de la Copa Argentina. Derrota vergonzosa y una falta de respeto al hincha.
El Rojo quedó eliminado de la peor manera. Sin jugar a nada, goleado, perdiendo en todas las líneas, superado física y futbolísticamente por el Decano. Fue un bochorno y un papelón, de principio a fin.
La historia de terror comenzó con Santiago Montiel fallando un penal clave. La pelota se estrelló en el palo y pocos segundos después, una contra de Atlético Tucumán, abrió el marcador 1-0 en los pies de Nicolás Laméndola, con errores de Matías Abaldo, el no cierre de Facundo Zabala y la nula salida de Santiago Mele.
El complemento fue mucho peor. Apenas 3 minutos pasaron cuando una buena combinación entre Laméndola y Renzo Tesuri terminó en los pies de Manuel Brondo que marcó el 2-0 ante la pasividad de Juan Manuel Fedorco. Al ratito nomás, Franco Nicola definió bajo y cruzado, bajó la atenta mirada de Fedorco nuevamente, para dejar las cosas 3-0.
Laméndola, la pesadilla de Independiente, tenía todavía algo más para dar. Enganchó al borde del área y la clavó en el segundo palo, para cerrar la goleada 4-0.
Facundo Tello ni adicionó y con su pitazo final terminó este papelón. Un cuerpo técnico que no le encuentra la vuelta, un plantel en muy bajo nivel y plagado de pibes, y una dirigencia que hace agua por todos lados. Todos y cada uno de ellos, se cagan en los hinchas.


