Independiente perdió por penales ante Gremio luego de igualar 0-0 y aguantar durante más de 80 minutos con un hombre menos por la polémica expulsión de Fernando Amorebieta. Marcelo Grohe le detuvo el último disparo a Martín Benítez, el único de la serie que no fue gol.
En el arranque del partido el equipo de Ariel Holan no la pasó para nada bien y sufrió bastante el buen nivel que demostró Gremio. Si bien le costó acomodarse, poco a poco el encuentro se fue equilibrando y el dominio del equipo brasileño no fue tan marcado. Sin embargo, cerca del final del primer tiempo, la expulsión de Fernando Amorebieta -tras la utilización del VAR- marcó un antes y un después en el partido.
A partir de ahí, el Rojo tuvo que rearmarse para el segundo tiempo y Ariel Holan dispuso que el equipo se cierre bien atrás y busque aprovechar algún contragolpe. Eso logró que al Gremio le cueste muchísimo crear situaciones claras de gol, aunque Martín Campaña salvó al equipo en dos o tres ocasiones. Con remates de media distancia y alguna que otra jugada aislada, Independiente trató de inquietar pero no pudo concretar.
El 0-0 en los noventa minutos decretó que el encuentro debía seguir en el alargue. Con un cansancio notorio y aprovechando la frescura de los cambios, el Rojo siguió dando resistencia a los avances del equipo gaucho. Cualquiera de los dos pudo ganarlo: Gremio con un cabezazo de Yael que estalló el travesaño, y los de Holan con un buen centro que Figal no llegó a conectar abajo del arco.
Y como la paridad nunca se rompió, la definición de la Recopa llegó en los penales. El conjunto de Renato Gaucho convirtió las cinco ejecuciones, y en la último penal, el arquero Marcelo Grohe contuvo el remate de Martín Benítez para que el conjunto de Porto Alegre se consagre campeón.
Si hay que morir, preferimos hacerlo de pie, representando a Independiente como se lo merece. ¡A pesar de la derrota, orgullosos de este tremendo equipo!


