En las últimas horas se dio a conocer una maniobra que realizó Boca con Silvio Romero y no solo dejó mal parado a la dirigencia de Independiente sino que además los hizo enfurecer.
¿Qué sucedió? Juan Román Riquelme, vicepresidente y encargado del área de fútbol del equipo de la Ribera, llamó al capitán del Rojo y le pidió que ejecute la cláusula de rescisión de 1.400.000 dólares.
De esta manera, el delantero de 32 años podría salir del club y pasar al Xeneize con el contrato más elevado del plantel que dirige Miguel Ángel Russo, según le prometió Riquelme al futbolista.
Esto cayó como un baldazo de agua helada para el mundo de Independiente ya que en la reunión de la semana pasada que habían tenido con Romero, notaron buena predisposición para que continúe.
Sin ir más lejos, Jorge Burruchaga manifestó ayer, en diálogo con SuperFútbol, cómo lo había visto al delantero el jueves pasado. “Él estaba entusiasmado y con ganas de continuar. Ojalá que se quede”, recordó.
Lo cierto es que cuando todo parecía encaminarse a una renovación, reapareció Boca en la escena y con una jugada muy desleal -como consideran en el seno del club- sacudió las aguas que parecían empezar a tranquilizarse.


