Independiente perdió 3-0 con Gimnasia de Mendoza, por la fecha 7 del Torneo Clausura.
Un nuevo papelón más para este plantel. Esta vez con Jadson Viera en el banco, el primero de su ciclo y difícilmente sea el último. Lo que en la previa se vivía como un partido para que los tres puntos se queden en Avellaneda y trepar a la cima del grupo, pasó todo lo contrario.
En el arranque Independiente comenzó circulando la pelota. Trataba de entrarle por los costados y hasta tuvo situaciones para ponerse en ventaja, como un débil remate de Josias Palais. Pero todo eso duró poco. Enseguida ese brillo que prometía asomar se opacó y todo se volvió un espanto. Con su librito el Lobo Mendocino comenzó a hacerle daño al Rojo y el gol llegó al cierre de la primera etapa.
A los 42′ Leonardo Godoy falló en la salida, la visita aprovechó bien el error y con un par de toques quedó Esteban Fernández para poner las cosas 1-0.
Para el complemento Viera no metió cambios, por lo que fue una continuación del horror del primer tiempo. Independiente desconectado, desordenado y errático. Tal es así que otra falla de Godoy dejó a Facundo Lencioni corre con la pelota en los pies y sacar un bombazo desde lejos para el 2-0.
Igualmente, aún había tiempo para más. Al ratito ingresó Ezequiel Ávila que regaló un lateral en la primera pelota que tocó y de esa jugada, Lencioni sacó otro tiro desde afuera del área y le clavó el 3-0 a Rodrigo Rey.
La última media hora fue para que los hinchas descarguen su bronca contra los dirigentes, jugadores y hasta con el técnico. Los pibes se salvaban de los insultos y silbidos. Independiente no juega a nada. La sensación es que cada partido lo puede hacer peor.


