Independiente cayó goleado 3-0 frente a Gimnasia de Mendoza por la séptima fecha del Torneo Clausura. Acá, las razones de la bochornosa noche del Rojo:
- Godoy, de terror: el lateral derecho tuvo un partido pobrísimo. Sus errores con pelota derivaron en 2 de los 3 goles del Lobo mendocino. Se lo vio atolondrado y fue silbado por toda la cancha al momento de su salida.
- Un mediocampo inexistente: la idea que habrá pensado Jadson Viera con el tridente Millán-Marcone-Montiel evidentemente no salió. El primero nunca aportó despliegue ni criterio con la pelota, el capitán fue errático y lento tanto para la distribución como la marca, y el #7 estuvo desaparecido. El equipo sufrió todas las transiciones defensivas.
- Apenas 10 minutos de furia: el Rey de Copas se diluyó luego de un inicio levemente positivo. El empuje del comienzo parecía una buena señal, pero ni bien golpeó la visita el equipo se cayó anímica y físicamente.
- Desorden total: el equipo estuvo desconectado, desordenado tácticamente. Con jugadores que no jugaron en su posición habitual y un esquema no pasan los entrenadores y no da resultados. Los cambios tampoco colaboraron en acomodar el desastre que se veía en cancha.


