Por la 10º fecha de la Superliga, Independiente perdió 4-2 ante Atlético Tucumán en el Estadio Monumental José Fierro. Rodrigo Aliendro en dos ocasiones, Luis Rodríguez de penal y Favio Álvarez le dieron un merecido triunfo al Decano. Fernando Gaibor, también de penal, y Emmanuel Gigliotti habían empatado para el Rojo, que jugó media hora con un hombre menos por la expulsión de Pablo Hernández.
El equipo de Ariel Holan fue superado en Tucumán, pero quedó la sensación de que regaló el partido. El trámite siempre fue cuesta arriba, pero logró emparejar la situación y en el mejor momento se lo sirvió en bandeja al rival. Todo empezó de la peor manera. Sin hacer mucho, el Decano pasó al frente con un golazo que tuvo un tinte insólito: a la salida de un córner, Aliendro conectó la pelota con un remate que tuvo más precisión que fuerza.
Independiente se fue acomodando de a poco de la mano de Gaibor y algún desequilibrio de Maximiliano Meza por izquierda. Con esa fórmula encontró el 1-1: Maxi desbordó, Christian Lucchetti se lo llevó puesto y Patricio Loustau cobró penal. El ecuatoriano se hizo cargo y estampó el empate, cortando la nefasta racha de los penales.
Parecía que el Rojo tomaba envión y se animaba, pero otra carambola quemó los papeles y puso en ventaja al local. Una serie de rebotes le dejó la pelota servida a Aliendro, que se la clavó en el ángulo a Campaña.
No era fácil el panorama. Holan metió mano, sacó a Ezequiel Cerutti y mandó a la cancha a Hernández para el comienzo del segundo tiempo. El equipo salió con otra actitud y a los 7′ pisó fuerte de nuevo con una notable asistencia de Gaibor para Gigliotti, quien fusiló a Lucchetti para un 2-2 que entusiasmaba. Pero la ilusión duró poco. El chileno, recién ingresado, arruinó los planes al recibir dos amarillas y dejó a Independiente con diez jugadores en el mejor momento.
A pesar del mazazo, el trámite del partido no cambió demasiado. El Rey empezó a defender con tres, con Fabricio Bustos y Juan Sánchez Miño más adelantados y los relevos de Nicolás Domingo. El Decano tenía más la pelota y también las mejores chances, con un importante desgaste que metió al partido en una meseta. Y fue ahí donde el visitante se volvió a equivocar y lo pagó caro: Nicolás Figal hizo un penal insólito, la Pulga venció a Martín Campaña desde los doce pasos y anotó el 3-2.
Con lo difícil que es ganar en Tucumán y lo que había costado convertir dos veces, Independiente dejaba escapar la oportunidad de no volverse con las manos. La desesperación llevó a Campaña a dejar el arco libre a los 45′ para ir a cabecear un córner. Otro grosero error. Con el equipo en inferioridad numérica, enseguida salió la contra que terminó en el 4-2 de Álvarez. Lógico y merecido.
Nada que objetar de esta derrota, porque Atlético la mereció. Lo grave es la manera en que se regaló el partido. Además de ajustar algunos detalles del juego, se viene un importante tirón de orejas para varios futbolistas. A dar vuelta la página rápido, que el puntero alejó a 10 unidades…



